Leí La vida es sueño, El burlador de Sevilla, y Fuenteovejuna este fin de semana pasado. No sé por qué, pero cuando empecé a leer estas obras de teatro no pude parar. Hay unos sonidos presente en estas obras, hay un lenguaje poético que es algo ajeno para un anglohablante. La sensación de encontrar el espectro de personajes que hay en estas tres obras, desde el burlador Don Juan que quizá es el prototipo del narcisismo masculino, un héroe de solipsismo, hasta Segismundo, un personaje que puede ser emblemático de la más profunda crisis existencial en el mundo, un antecedente de Wittgenstein con sus argumentos semánticos que usa para explicar/justificar su propia existencia. También no podemos olvidar el pueblo de Fuenteovejuna y la manera sublima que Lope crea una tragicomedia que es emblemático del género. Si tendría que eligir un aspecto de estas tres obras que relata a las relaciones personales entre españoles actuales, diera que todavía hay una predilección en la cultura español de creer que el destino es algo raro, algo que es una causa para ambas confusión y alegría. No veo mucho predisposiciones en las relaciones personales entre españoles.